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lunes, 28 de noviembre de 2011

La corte de La Haiga (sido como haiga sido)




“Con evidencias puedes probar cualquier cosa aunque no sea cierta. Evidencias mis polainas” Homero Simpson


 Supongamos que un día me despierto con ganas de reunir firmas para algún despropósito que comparto con algunos de mis cuates; supongamos que quiero reintegrar el Imperio Otomano y denunciar de crímenes de lesa humanidad a Inglaterra (bueno, a los gobernantes ingleses).

 Ahora supongamos que soy demasiado inútil para recabar estas firmas entre la gente, por lo que tengo a bien enviar un correo electrónico desde mi cuenta a cuantas personas se pueda, indicándoles que firmen un documento adjunto. Y supongamos que tengo 23, 000.00 firmas, aunque nadie sabe de donde salieron o donde está la gente abajo firmante yo puedo probar que tengo las firmas (¿Ya imprimí mis hojas no?) y entonces me presento en la Corte Internacional de Justicia en La Haya, Países Bajos (por si tienen alguna denuncia que interponer) con mis 23, 000.00 firmas y… ¿qué me falta? A si, datos, pruebas, evidencias; bueno, no se me puede pedir que me encargue de todo. ¿Qué no ven que ya vienen las elecciones? ¿Cómo voy a distraerme con minucias?

 Y después, bueno, supongamos que mi traslado a Países Bajos es asegurado por el gobierno de Inglaterra, y que tan pronto como llego dedico un rato a atacar a este gobierno, aclarando el acto criminal que represento lo ocurrido a los otomanos al desbaratar su imperio; ¿Qué no vieron los ingleses que no había violencia si no se metían con los otomanos? ¿Qué estaríamos mejor con Mehmet V?

 Finalmente, de regreso en mi país, tengo el cinismo de declarar que mi demanda no pasara porque la corte de la Haya está al servicio de la mafia del poder, digo, de los pirruris, digo, del innombrable, digo… ya no sé qué digo. Pero el punto es que el pueblo bueno* no tiene posibilidad de hacer pasar sus justas demandas presentadas al amparo de las leyes nacionales e internacionales.

 Y ahora, estimado lector, si su imaginación soporta este ejercicio, supongamos que el gobierno británico tiene la osadía de pretender defenderse de lo que considera calumnias en su contra. Yo le aseguro que no lo permitiré, pues usted y yo podemos ver que este gobierno represor y autoritario está tratando de impedir el ejercicio ciudadano protegido por la constitución (¿El presidente también es ciudadano?, a chinga, ¿Quién dice?) de demandar para defender sus derechos; aun cuando los crímenes sean inventados, yo tenga intenciones electoreras, no tenga una sola prueba y mi demanda sea presentada en una corte a la que no le corresponde resolver el caso mis derechos deben ser respetados. Todos los otros derechos son represión.
 Ahora deje de suponer lector, y alégrese de que esta clase de cosas no pasan en el mundo real ¿o sí?

Gustavo Huidobro

* Pueblo bueno es una marca registrada de Andrés Manuel López Obrador Inc. Se utiliza estrictamente con fines ilustrativos.