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sábado, 31 de octubre de 2009

El fin de la renta Petrolera

Vitor odió tanto este texto que publiqué en su columna, que lo borró. Razón suficiente para ponerlo aquí:


Pablo Hiriart
¿Adiós a la renta petrolera?


Dicen que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. Algo de eso hay en la propuesta de reformas en materia petrolera que entregó el Frente Amplio Progresista al Senado.


En ella, dicen, trabajaron casi cien intelectuales, académicos y técnicos. Para lo que entregaron, sin demérito de la buena fe de muchos de ellos, fueron demasiados. Y los legisladores del FAP, que recibieron el documento de casi trescientas páginas un domingo, al día siguiente en la mañana lo habían entregado formalmente en el Senado.


¿De veras lo leyeron?


No cambiaron ni una coma. Le pusieron papel membretado y vámonos.Confiaron ciegamente en lo que les entregó Javier Jiménez Espriú, ex director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, a quien en su tiempo la izquierda universitaria acusaba de manejar porros.


Bueno, pero vamos al documento: dicen los del FAP que no hay prisa en ir a aguas profundas a buscar nuevas reservas de petróleo porque en el país hay reservas probadas, probables o posibles por 45 mil millones de barriles de crudo.
Es una verdad a medias.


Si fuera cierto que tenemos a nuestra disposición 45 mil millones de barriles en reservas, ¿por qué entonces cae la producción como está cayendo? Si hubieran consultado con técnicos serios, y no cegados por el romanticismo petrolero de épocas pasadas, les habrían dicho que de esos 45 mil millones de barriles sólo hay 13 mil millones de barriles en reservas probadas, que dan para nueve años más de producción y punto.


El resto, es decir 32 mil millones de barriles, corresponden a reservas con expectativas muy bajas de pasarlas de posibles a probadas.


Lo anterior quiere decir que de todas las reservas no probadas, un porcentaje muy pequeño se puede traducir en reservas reales, susceptibles de extracción.


De esos 32 mil millones de barriles, uno de cada diez barriles se va a poder recuperar.


Así está el caso de Chicontepec, que fue descubierto hace casi 80 años y la tasa de recuperación ha sido muy baja debido a que las reservas están en zonas de rocas muy duras, mármol en algunos casos, y no se puede extraer mayor cantidad de crudo.
Esa es la realidad: sólo hay 13 mil millones de barriles en reservas probadas y alcanzan para nueve años.


¿Cuál es la prisa en ir a aguas profundas? Precisamente, esa. En aguas profundas hay reservas posibles por 50 mil millones de barriles y un pozo tarda en madurar entre ocho y diez años.Es decir, estamos apenas en tiempo para explorar y perforar en aguas profundas del Golfo de México, a fin de que no nos quedemos sin petróleo ni para el consumo nacional en menos de una década.


Dice la propuesta del FAP que la iniciativa de Calderón obedece a presiones internacionales para exportar más, y que se busca beneficiar a Estados Unidos.
Rollo. Eso de las “presiones internacionales” es un disparate. Nuestras exportaciones de petróleo van a la baja. De enero-mayo de 2006 a enero-junio de 2008, exportamos 473 mil barriles diarios menos.Eso significa la pérdida, para México, de seis mil 300 millones de dólares en los primeros cinco meses del presente año.¿Dónde está la presión internacional?


Somos nosotros los que estamos perdiendo por la caída en la producción de crudo. Es dinero que deja de entrar para fortalecer campos tan urgentes como la educación y la seguridad pública. Lo de que “se busca beneficiar a Estados Unidos” es una reverenda tontería.


El problema lo tenemos nosotros, no Estados Unidos.


Al contrario, para Estados Unidos lo mejor sería que no se aprobara la reforma petrolera, porque así seguiríamos importando gasolinas y diesel por casi 20 mil millones de dólares al año, además de que tendrían para su explotación, en solitario, los yacimientos transfronterizos en el fondo marino del Golfo de México.
De no ir a aguas profundas para reponer las reservas y frenar la caída en la producción de petróleo, antes de que termine el presente sexenio seremos importadores netos de petrolíferos.


Es decir, en 2011 estaremos gastando más dinero en comprar diesel, gasolina y otros derivados en el exterior, que lo que va a ingresar por exportaciones de crudo.
De concretarse la iniciativa del FAP, hay que decir adiós a la “renta petrolera” en tres años.