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miércoles, 14 de diciembre de 2011

PRI y narco

PRI y narco

La denuncia del Presidente podrá calificarse de alarmista, oportunista, convenenciera. Lo que sea. Pero hay que reconocer que es verdad.

Martín Moreno

A Rodolfo Torre Cantú, quien sería gobernador de Tamaulipas, se le ejecutó en junio de 2010 por haber rechazado pactar con el crimen organizado. La información que se tiene es que Rodolfo se negó a seguir el camino de su antecesor, Eugenio Hernández (2005-2010), quien se entregó a los brazos del narco durante su gobierno. Ambos del PRI.
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Al ex gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández, se le recomendó, al inicio de su gestión, el envío de soldados, marinos y fuerzas federales al estado, ante el peligroso avance del narcotráfico. “No”, fue su respuesta invariable. Al final de su mandato, rebasado por la criminalidad, no tuvo más remedio que aceptar el apoyo del Ejército.

Es uno de los priistas que, se tiene la certeza en el gobierno deCalderón, pactó con el narco.
Inclusive circula un video del ex gobernador tamaulipeco acompañado porJaime González Durán, El Hummer, cofundador de Los Zetas, operador en Reynosa y capturado en noviembre de 2008 (Archivos del poder: 18/X/2011).
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En 2010, la mitad de las 15 mil 273 ejecuciones registradas en el país, ocurrieron en Chihuahua, Sinaloa y Tamaulipas. Sí, estados gobernados por el PRI.
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De los diez municipios más violentos durante el sexenio, ocho son encabezados por el PRI: Ciudad Juárez, Chihuahua, Tijuana, Torreón, Durango, Gómez Palacio, Culiacán y Acapulco.
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Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), asegura que de 1997 a 2000 —últimos cuatro años de gobiernos priistas— se registraron 135 mil 49 homicidios; de 2007 a 2011 —cuatro años del segundo gobierno panista— fueron 119 mil 459.

Aún más: el mismo SNSP revela que el porcentaje de homicidios en los estados encabezados por el PRI es de 59%; PRD, 23 por ciento. PAN, 18 por ciento.
Cifras duras. Contundentes.
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Con base en hechos, cifras y realidades, ¿de dónde saca el PRI que el crimen organizado no está infiltrado en la política? La denuncia al respecto del presidente Calderón podrá tener muchos calificativos: alarmista, oportunista, convenenciera. Lo que sea. Pero hay que reconocer que es verdad. No miente Calderón.
Alerta el Presidente de México que el narco está infiltrado en las elecciones, y pone como ejemplo el caso de Michoacán: 50 candidatos renunciaron tras amenazas. “No es un asunto de creencias, es un asunto de evidencias”, dijo Calderón.

Y cuidado: está en puerta la próxima presidencial.

¿Qué respondió el nuevo líder del PRI, Pedro Joaquín Coldwell?

“Al gobierno le exigimos que no haga de este tema, un arma para minar la confianza en las autoridades electorales, socavar el proceso o agredir a partidos o candidatos”, dijo al tomar protesta. Coldwell se equivoca de enemigo… por asumirlo de manera bienpensada.

No es Calderón el que se entromete en las elecciones.

El infiltrado es el crimen organizado. El narco. La mafia, señor Coldwell.

¿O quién asesinó a Rodolfo Torre Cantú? El narco.

¿Con quién se alió Eugenio Hernández en Tamaulipas? Con el narco.

¿A quién pertenecían las balas asesinas en la mayoría de los ejecutados en estados y municipios gobernados por el PRI? Al narco.

Se equivoca Coldwell. Se equivoca el PRI.

Quien está metiendo las manos en las elecciones —ungiendo una realidad dolorosa aunque innegable: las narcoelecciones— es el crimen organizado, los mafiosos.
El PRI se equivoca de mensaje. Y de mensajero.

En lugar de reclamarle a Calderón, que Coldwell le exija a La Tuta una explicación por andar metiéndose en la elección de Michoacán.

El PRI no parece darse cuenta —o no quiere darse cuenta, siendo malpensados— que el verdadero enemigo no está en Los Pinos.

El enemigo peligroso está en el narco, en la simulación y en el discurso fácil de arrinconar al Presidente sin tocar con el pétalo de una crítica al crimen organizado.
Es el PRI. Y el narco.