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viernes, 25 de noviembre de 2011

En Defensa de Enrique Krauze


En gran manera los Mexicanos hoy en día somos como unos pequeños caminando por escalinatas construidas por héroes de gran estatura que nos precedieron y que lucharon por resguardar para nosotros aquellos valores imprescindibles para  nuestra nación, como la Libertad de Expresión. 

Esta libertad de expresión en México tiene una espinosa y surcada historia, una frágil flama que habiéndola perdido muchas veces bajo regímenes represores, con grandes sacrificios la hemos recuperado por breves momentos en nuestra historia. Entendiendo esto los constitucionalistas que redactaran nuestra Carta Magna se dieron a la tarea de protegerla y sellar la reja contra futuras tentativas. 

Hace apenas unos días esta flama de la libertad tuvo que sufrir una vez mas ante los ímpetus de un influyente grupo editorial, La Jornada, contra un articulista que se atrevió a exhibir las simpatías que ese medio informativo prodiga hacia violentos grupos extranjeros.

No me permitiré volver a traer aquí el contenido de un escueto texto que desatara la furia y la campaña de odio de este poderoso medio informativo contra el articulista y su director, este breve texto de menos de una cuartilla con trescientas cincuenta y tres palabras, ha sido ya muchas veces analizado por escritores, editores, abogados penalistas y juzgados, por el publico en general y tuvo que encontrar su prueba final en las salas de nuestra Suprema Corte de Justicia donde nuestros magistrados desarticularon las definiciones invertidas fabricadas por La Jornada, que al mismo tiempo lanzaba vindicativas campañas contra el articulista, contra los mismos jueces deliberando su querella, en fin, contra la libertad de expresión. 

Empero la decisión final e inobjetable de la Suprema Corte a favor de proteger nuestra libertad de expresión ha solamente provocado aun mas los ataques y campañas de odio contra los ministros que osaron votar contra los intereses de este influyente diario y quienes son ahora también materia de linchamiento en sus paginas, junto con el articulista Fernando García Ramírez, y su casa editorial Letras Libres, y su director Enrique Krauze, contra todos, porque el juego de este influyente matutino es uno de chantaje y ultimátum,  de todo para mi o nada para ti.

Pero García Ramírez solamente había señalado en su texto lo que desde hace mucho tiempo ya Fernando Savater y otros pensadores habían observado oportunamente y que miles de lectores informados hemos encontrado en las paginas del cotidiano donde sus articulistas se simpatizan abiertamente con bandas terroristas cuyas manos ensangrentadas son innegablemente responsables por las muertes de inocentes civiles, y el lector de suficiente edad podrá encontrar en las paginas de La Jornada solidaridad para con las FARC, pero no para con el gran pueblo colombiano, para con ETA, pero no para con la democracia española. 

El lector informado podrá además apreciar por cuenta propia cuando hojee la hemeroteca y las paginas de La Jornada que en ese diario se simpatiza abiertamente con dictadores como Fidel Castro en Cuba, cuyos diatribas son publicadas en las paginas de ese cotidiano. 

¿Como es que un diario de un país que goza de la libertad de expresión en todas sus formas puede dedicar sus paginas a demostrar simpatías por un grupo terrorista cuyas manos ensangrentadas amenazan una democracia hermana como lo es España? 

¿Cómo es que los editoriales de un diario que ejerce una posición critica constante contra casi todos los actos del estado mexicano es incapaz de criticar a un demagogo que en diez años ha destruido la democracia venezolana y se ha convertido en dictador vitalicio con poderes absolutos para decidir caprichosamente y sin contrapesos el  destino entero de su nación y el porvenir de decenas de millones de venezolanos? 

Para ser honestos, Enrique Krauze ya había sido fichado como objetivo desde hacia tiempo por los articulistas del diario por haber señalado en sus escritos al régimen castrista como totalitario, por haber identificado a Hugo Chávez como un demagogo y populista, pero su pecado mayor fue haber alertado de las tendencias autoritarias y redentoras de López Obrador, un acto imperdonable para ellos. 

El texto de García Ramírez y las definiciones sin ambigüedades que Krauze vertiera como libre pensador acerca de los peligros del populismo, la demagogia y el totalitarismo para nuestro país y nuestra región le valieron ser satanizado en una campaña de terror periodístico en su contra, originada en las paginas de La Jornada y de la que no se tiene comparación o memoria en la historia de nuestro país y solamente similar a las persecuciones difamatorias e intimidatorias del régimen nazi, una repetición del Reichspogromnacht, La Noche de los Cristales Rotos, pero esta vez contra un ciudadano Mexicano y por el simple hecho de ejercer su derecho a discernir de una línea de pensamiento casi estalinista.

Como el lector mismo juzgara por los siguientes ejemplos documentados, la figura de Enrique Krauze ha sido afrentada en las paginas de ese diario en las formas mas ruines que desmeritan gravemente la profesión, la ética y el decoro de un periodista o articulista y para deshonra misma de la propia casa editorial de La Jornada al permitir semejante bajeza y odio en sus paginas. Entre otras cosas, Enrique Krauze es representado como un traidor a la patria mexicana y un maniquí de intereses imperialistas: 

Juzgue usted por si mismo la falta de respeto a la dignidad y la persona del historiador demostrada en estos textos:


Luis Hernández Navarro escribe en La Jornada:


“La nueva reconquista española caminó de la mano de una poderosa ofensiva ideológica. Importantes intelectuales hispanoamericanos fueron reclutados a la causa. Enrique Krauze fue uno de ellos. El director de Letras Libres se convirtió en un propagandista de lujo de la nueva cruzada peninsular, por la que abogó en multitud de escritos y conferencias.”

Y continua:
“La clase política y la nomenclatura cultural ibérica reconocieron el compromiso del escritor con sus propósitos y lo honraron con premios, halagos y la distribución de su revista en aquellas tierras.”
Mas adelante Luis Hernández acusa a Letras Libres de recibir una subvención publica del Ministerio de Cultura Español, con oculta intención de burlar al lector de La Jornada, Hernández omite que el Ministerio de Cultura Español entrega dicha subvención a Letras Libres de España, no de México, también omite aclarar que el Ministerio subvenciona todo tipo de revistas literarias como lo es claramente Letras Libres España, lo mismo que la publicación de libros, apoyo a la industria fílmica, etc., y sin mediar ideología o tendencia política de por medio. Pero la intención clara de Hernández es la de hacer ver a Krauze como recibiendo dinero de manos de extranjeros:
“Letras Libres recibe una subvención pública anual del Ministerio de Cultura español desde el año 2002, a pesar de que tiene apenas 300 suscripciones y de que distribuye en kioscos de prensa solamente entre 200 y 400 ejemplares más.”
Mas tarde en el mismo texto Hernández continua etiquetando a Enrique Krauze como un enemigo de causas populares:
“De la mano de sus patrocinadores españoles, Enrique Krauze ha hecho de la difusión del evangelio neoliberal y la crítica de los gobiernos progresistas y los movimientos populares de la región una de sus principales misiones intelectuales. Los nuevos aires que soplan en el continente le resultan intolerables. El socialismo cubano, el mandatario venezolano Hugo Chávez, el líder indígena boliviano Evo Morales y el mexicano Andrés Manuel López Obrador (al que llamó el mesías tropical) son parte del repertorio de sus villanos favoritos.”

Como puede observar el lector, los articulistas se refieren a Krauze de forma deshonrosa y sin respeto a sus mas esenciales derechos y dignidad humana y en maneras impropias que gravemente empañan el propio prestigio de La Jornada y sus distinguidos lectores a quien no hacen favor alguno con estos textos de odio y desinformación. Hubo alguno que inclusive preguntaba si Krauze obedecía ordenes directamente del Mossad israelí, y desde luego que la cita no es un recurso fortuito, no es casual, pues es un hecho que algunos articulistas de La Jornada han procurado hasta el cansancio hacer del conocimiento de sus lectores el origen judío del historiador Enrique Krauze, y lo hacen con peligroso dejo anti-semita. 

Jose Steinsleger escribe mas sobre Krauze el mismo día, Noviembre 22:
José Steinsleger“Digo terceros, porque ya no sé a quiénes obedece Krauze, o si tan sólo interpreta sus deseos: ¿la CIA?, ¿el Estado español?, ¿la plutocracia mexicana?, ¿la mafia cubana de Miami?, ¿el Mossad israelí?”

Y mas adelante vuelve a arremeter contra el historiador acusándole de ser participe de políticas económicas:

“Leo a Krauze con atención, y no me cabe más que reconocer su talento para dotar, conalgo de cultura, el discurso cínico y falaz de los que destruyeron a México en 30 años de neoliberalismo.”
Y el lenguaje de odio clasista no podía estar exento en sus textos insultando a Krauze:
“Porque en México, país martirizado por las clases dominantes que en Krauze reconocen a su intelectual orgánico, las personas honradas son mayoría aplastante y rigen su derecho por su deber.”



Estos articulistas y esa influyente casa editorial han decidido andar una riesgosa vía de odio de la cual no hay retorno, y peligrosamente difunden bajezas contra Krauze en sus paginas que además las propagan al mundo entero en las redes sociales vía twitter y otras tecnologías de comunicaciones originalmente diseñadas por sus creadores para acercar a la gente, para fraternizar, pero que ahora sirven de puentes de infamia y persecución. Los vindicativos textos escritos casi personalmente contra Krauze que John Ackerman, Luis Hernández, Jose Steinsleger y muchos otros articulistas de ese diario firman y que se divulgan en la red, se mezclan con el peligroso discurso de Alfredo Jalife-Rahme, quien ya ha sido repetidamente señalado por sus fobias contra los judíos y que el mismo se encarga de recordarle al lector en cada una de sus contribuciones a La Jornada. 

La persecución y constante campaña negra periodística de la que es victima Enrique Krauze es inadmisible en una sociedad libre y democrática. 

Los intolerables prejuicios y fobias que ya creíamos extintos en las sociedades libres y modernas reaparecen con exponencial frecuencia ahora en cientos de foristas que repiten estos mensajes de rencor en medios, foros y blogs públicos en toda la red donde se discute política en México y donde cada vez  que el nombre de Krauze es por alguna razón mencionado se ve acompañado por expresiones de odio e intolerancia como ¨perro judío”, “judío difamador”, “cucaracha arrastrada” y otros adjetivos racistas y lenguaje cargado de odio. La ruta del odio siempre conlleva efectos incontrolables. 

El trabajo de un historiador es el de apegarse al escrutinio racional de los hechos haciendo a un lado todo lente y persuasión ideológica, toda militancia política, toda clase de intereses especiales, religiosos o económicos, y esta claro que el único pecado de Enrique Krauze ha sido su honestidad intelectual. 

Enrique Krauze es uno de los historiados mas renombrados que tiene y ha tenido México, sus crónicas cuentan la historia de nuestra nación y sus sobresaltos históricos con una pulcra elaboración y con una exigencia que solamente un metódico y respetuoso historiador alejado de ideologías como Krauze puede alcanzar. 

Habrá otros que escriban con mas licencia, habrá articulistas, periódicos, medios y revistas que podrán otorgarse a si mismos la facultad de utilizar frases como "organización independentista" cuando se refieran a la ETA o “insurgentes rebeldes” cuando describan a las FARC, o que juzguen apropiado llamar "democratas" a Fidel Castro y a Hugo Chavez, allá ellos con sus particulares definiciones del periodismo producto de sus tendencias politico-ideologicas y de sus "acuerdos" con otros diarios. 


Pero no le pueden exigir a Krauze que haga lo mismo que ellos, porque un historiador honesto, objetivo y profesional esta obligado a llamarles a las cosas por su nombre aunque esto pueda no resultar políticamente correcto, y aunque esto le cueste constantes y lapidarias campañas de odio en su contra, esta obligado a llamarle “populistas” a quienes con demagogia irresponsable embaucan a los pueblos y a llamarles “terroristas” a quienes siembran el terror a sociedades democráticas. 

¡Basta de persecución y linchamiento mediático contra Enrique Krauze!
¡Basta de persecución y linchamiento mediático contra Fernando García Ramírez!

¡Basta de anti-semitismo!

¡Basta de velada complacencia con regímenes totalitarios que pisotean los derechos humanos como el régimen castrista en Cuba!

¡Basta de una izquierda dogmática, estalinista y totalitaria!

¡Basta de una izquierda irresponsable que predica el odio visceral contra escritores que en su libre albedrío y criterio no coinciden con sus puntos de vista político-ideológicos!

¡Basta de ataques contra la libertad de expresión y la dignidad humana!